jueves, 22 de agosto de 2013

Suerte la de Hipólito


Hoy me puse los espejuelos al revés. Miré el mundo político de delante y hacia atrás. Invertí los tiempos de forma medalaganaria para ponerle la ñoña a Hipólito Mejía. Me hice de cuenta que las cosas ocurrieron realmente como pudo haber sido si él hubiera tenido más puntería en sus relaciones externas. Nada, que yo juramenté a Hipólito.  
Lo veo clarísimo todo ahora. Ya habría resuelto el problema del PRD. Hubiera financiado una convención relámpago y pondría de presidente del partido a uno de sus botafumeiros y asunto resuelto. A Miguel Vargas Maldonado lo hubiera nombrado (con todo y esposa) en Burkina Faso como embajador “obrigado” sin posibilidad de retorno en el cuatrienio. Y habría enterrado el hacha de guerra contra Leonel Fernández en busca de su apoyo congresual.
Como era sabido que una reforma impositiva era de cajón, habría preparado con tiempo a Juan TH y demás amigos míos para que defendiéramos a Martínez Moya  a Andy Dahuajre y otros expertos que estarían en el área económica y convencería al FMI que esta vez no les echaría un cubo como en el 2002.
Tal vez la sociedad civil no caería como la conga al proyecto de reforma tributaria porque otros jugadores entrarían al play de negocios. Danilo sería algo  del pasado. Y como no habría posibilidad de relección, iniciaría por debajo, una campaña de descrédito de Miguel y Leonel a ver qué pasa. Pero, lamentablemente enderecé mis gafas.
Tuvo suerte Hipólito, se le hubiera pegado el “debol” de la reforma. Estarían maldiciendo al PRD que siempre hace un mal gobierno y hablado mal de Hipólito.

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