viernes, 23 de agosto de 2013

La seguridad empieza por casa


El flamante jefe de Policía reclama mayores penas para los tenedores ilegales de armas. La llegada de un nuevo gerente policial  ñporque la palabra incumbente carece de acta de nacimientoñ, es esperanzadora. Los dominicanos tienen hambre de paz. La seguridad es como aire para los pulmones cerebrales, y la necesidad  de tener un arma tiene raíces en la inseguridad  que  se vive.
Decir que la Policía ha fracasado en el combate de la delincuencia no sería un juicio acertado, aunque muchos lo piensen. Tampoco es correcto asegurar que está preñada de corrupción, aunque haya esa percepción. Claro que no ayuda  a despejar estas ideas o  la defensa de la institución que se haya tenido que recurrir a  la presencia de los soldados para decirles a los delincuentes que la guerra para imponer la paz va en serio.
Los males y vicios de la Policía vienen de viejo. Quizá haya la intención de enderezar el rumbo y depurar las filas. Hasta el momento se ha quedado ahí, en el parqueo de las esperanzas. Así mismo  está guarecida en refugio anti bombas la reintegración de  agentes que laboran fuera de la institución, pero están en la nómina policial. Esa vuelta a los cuarteles la hacen inviable  personas intocables. Es lo que se cree, hasta ahora.
En las noticias sobre cotidianas es corriente saber que entre los delincuentes involucrados haya ex agentes policiales. Algunas veces el delito lo han cometido siendo y los reportan como ex. Se quiere ocultar la vergüenza. Se ha sabido de algunos  que alquilan y prestan  sus armas de reglamento para la comisión de delitos. Y  con esto hay tema para otras inquietudes: ¿Por qué los agentes tienen que llevarse las armas a sus casas cuando no están de servicio? ¿Será que hay tantos ladrones dentro de los cuarteles que se las podrían robar?  Los guardias dejan sus fusiles en los cuarteles.
Se anuncian cambios en la Policía. La estructura y los rangos son objeto de evaluación. Nadie sabe aún dónde parará la cosa, si la institución dependerá del Ministerio Público o de Interior y Policía, como una treta semántica, porque siempre recibirá las órdenes del mandamás presidencial. El “Jefe de la Policía” no es un Ministro, pero lo es.

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