Por una de esas raras cosas de la vida, muchos o casi todos los enemigos de los norteamericanos terminan mal. No importan que hayan sido aliados, si tuercen sus afectos les cae un rayo maligno. Quizás sea casualidad casual.
Mi memoria se ha deslizado hasta los tiempos en que mis recuerdos rozan con el olvido. Tengo presente a Carlos Castillo Armas y Rafael Leonidas Trujillo Molina, sin dejar de lado a revolucionarios en armas como el Che Guevara o Francisco Alberto Caamaño Deñó. A políticos democráticos en ejercicio civil como Juan Bosch o Jaime Roldós Aguilera; a militares que se asomaron al poder tales como Omar Torrijos o Add Musayn Abdal-Ma dal-Tikr t usualmente transcrito en los medios de comunicación como Saddam Hussein o a Hugo Rafael Chávez Frias se podría añadir aliados civiles de los americanos como el nombrado Us ma bin Muhammad bin ‘Awad bin Ladin, conocido como Osama bin Laden o Usama bin Ladin.
La lista es larga de gente con mucha mala suerte. Creo que cosas parecidas deben haber pasado en el tiempo en que los soviéticos gobernaban la otra parte del mundo. Creo que chocar o adversar a los imperios debe ser cosa que genera suerte de la mala. Pero como me quedan más cerca podría creer que los norteamericanos parecen tener un brujo de magia negra que liquida a sus adversarios. La lista es más larga que mi memoria.
La aversión de los americanos no conoce frontera. Tampoco sus hechizos. Llega a sus enemigos no importa nombre, apellido, religión, raza, o domicilio. Estos enemigos podrían incluso vivir en Norteamérica y allí el viaje de la mácula es más rápida y por tanto más efectiva. Estos hechiceros políticos de ojos glaucos y acento britis tienen particular comunicación con los ángeles del mal y se ha comprobado en la práctica, que son más eficientes que los ángeles del bien.
Es posible que Hugo Chávez, conociendo esto, visitara tantas veces a Cuba. Los brujos de Fidel Castro han logrado frenar los sortilegios americanos, pero no pudieron eludir los hechizos contra el presidente de Venezuela. El final está ahí.
Estas torpes ideas me vinieron a la cabeza leyendo el Listín Diario de ayer, donde leí que Leonel Fernández criticaba con fuerza al Fondo Monetario Internacional.
Para mis adentros me pregunto, ¿no sabrá Leonel que el FMI es una institución que controlan los norteamericanos para sus fines políticos y económicos? Pienso esto, sobre todo luego que él hiciera una peregrinación por muchos países hasta llegar a la ONU criticando el manejo de los recursos financieros en los comoditis. ¿Querrá Leonel no volver y fabrica un obstáculo imperial?
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