viernes, 23 de agosto de 2013

Escuela = pesadilla


Loable. Plausible. Clamoroso.  Podría fabricar una docena de  calificativos adicionales para resaltar la decisión de la Cámara de Diputados en relación a los libros de textos. Que se declaren en sesión perpetua y que denominen esta vigilia como “la jornada en defensa del bolsillo de los verdaderos padres de familia”.
Esas acciones jurídicas son parte de los esfuerzos presidenciales en favor de la educación popular. Sin padres no hay estudiantes. Un padre que no puede pagar los libros se traduce en niños con dificultades para ejercer como estudiante. De manera que los legisladores están labrando el futuro.
Sería bueno que los diputados preocupados por la situación de los precios se tomaran su tiempo y realizaran una investigación sobre el terreno, que además conversen con los padres pobres o los pobres padres sobre el tema para que profundicen en medidas justas.
También es correcto hablar con los que manejan el negocio, entre los que resaltan los centros educativos, editoras y el ministerio del ramo.
La apertura del año escolar es una verdadera pesadilla para los padres, desgarradoras para los pobres.
Los libros de texto, señores legisladores, no es sólo el tema del precio. Está la rotación por los cambios que les introducen para los fines de justificar la necesidad de otros textos. Hay que legislar para que la modificación de sus contenidos sea lógica. Porque hay asignaturas que evolucionan poco, como son las matemáticas, la gramática, la química, la física. Si esto se maneja, el precio de los libros de reventa o heredados del hermano, podría ser un alivio económico.
Hay que tener siempre en claro que la educación es un negocio. Un negocio especial si se quiere, pero al fin y al cabo, para que se mantenga debe dejar utilidades. De lo que se trata pues es negociar, no de abusar.
Si los tribunos se introducen en el terreno de trazar reglas claras, que lo hagan a profundidad, sin pausas, pero sin prisas. Que no hablen de este año escolar. Ya este pasó. Los padres hicieron sus inversiones. Hacer ajustes para este año es soñar o jugar con los sentimientos de los electores. Sin embargo,  pueden borrar este malestar para que funcione para lo porvenir. Si ocurre así, habrá vítores y loas.
Confieso que tengo serias dudas que hagan cambios.

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