viernes, 23 de agosto de 2013

Palabras, palabras, palabras


En días recién pasados el brillante abogado Enmanuel Esquea Guerrero planteó que Miguel Vargas Maldonado es un ambicioso. Quiere ser candidato presidencial y presidente del Partido Revolucionario Dominicano como lo fueron otros dirigentes tales como Jacobo Majluta y José Francisco Peña Gómez.
Esquea es transparente. Es un político claro como el agua de manantial antes de ser tocado. El que lo conoce lo sabe. Quien no lo conoce, lo percibe como tal.
Es de una pieza. Expresó su alianza con Hipólito Mejía y su aversión a MVM. Le dijo que no a Miguel y lo mantiene.
Del tal forma habla y se maneja que puede apostarse a que siempre estará en lado opuesto. El quiere ser presidente del PRD.
Esa decisión se tiene como obstáculo en las negociaciones entre Mejía y MVM. Cuando Esquea habla se entiende que también es la voz de Hipólito. Aunque no sea así.
Hipólito siempre tiene su propia voz. Si fuera cantante podría interpretar bachata como ópera. Cambia de género según sea el momento. Pero siempre con su estilo. Con su propia música. El es líder de su combo.
Se le tiene además como amigo de los amigos, aunque a veces suelte un buscapiés para sus propias filas.
Su carisma es innegable. Conecta sin cables con las bases de su partido, y quiere el poder. Esto, todo esto, lo saben los migueletes que lo ven buscando una candelita en cualquier esquinita. Hipólito se está desplazando entre juncos y rocas haciendo lo que tiene que hacer. Ata cabos para solidificar su meta. Incansable en el trabajo, sigue dando la impresión de que es el magneto básico. Su ambición por el poder es algo declarado. Con él nadie se llama a engaño.
Entre él y Miguel los encuentros se han dado. Pero agenda de sordos es lo que ha normado. Uno quiere el camino institucional.
El otro por borrón, cuenta nueva y si te vi no lo recuerdo. El enfrentamiento viene de lejos y nada ha cambiado salvo que MVM retiene el control y unas sanciones contra el otro. El diálogo es el principio de todo pero lo que se siente en el PRD son palabras. Palabras. Eso es lo que hay entre los dos.

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