Es cosa común y cómoda tildar a los dominicanos de vagos. Se afirma sin rubor que a nuestra gente no le gusta trabajar. Es fácil calumniar.
Sin embargo, nuestra gente que vive en el exterior siempre es reputada como una colonia laboriosa y cálida. Nuestros nacionales triunfan en el extranjero por méritos propios.
Un dato que no se publicita, que no se airea o que más bien se oculta, es el peso que tienen en la economía los exiliados económicos. Esos dominicanos deportados por nuestras condiciones de vida.
Nuestros emigrantes buscan en el extranjero una oportunidad de vivir mejor, un espacio de trabajo, una mejor oferta para levantar sus familias, de criar a sus hijos.
El dolor de vivir alejados de sus familiares y amigos lo compensan con el soñado viaje de vacaciones que cada año les resulta más oneroso.
Está comprobado que para los países pobres la exportación de nacionales es una mercancía rentable. Es un tanto mordaz tal calificativo, pero para los resultados, así consta. Los exiliados económicos resuelven varios problemas a los estados en vías de atraso porque no tienen presión para generar empleos, viviendas, salud o transporte.
Los emigrantes económicos son un producto que se convierten en una especie de mercancía sentimental o solidaria. Ellos, esos que la incertidumbre expulsa de su terruño, mantienen un vínculo con su pasado que se traduce en apoyo económico a sus parientes.
Es una inversión de bajo costo que tienen los países. Envían al extranjero un ser que se transforma en un sifón económico por voluntad propia. Dejan de vivir mejor para enviar sus ahorros a los que aquí viven de ellos. Son también un aliento, una ayuda, un puente de apoyo a la desventura. Los ausentes con sus remesas en dólares y euros, que son sudor y lágrimas, apoyan el del valor del peso. Generan tanto como las zonas francas.
Son un calzo a la compra de otras mercancías. Ese pueblo anónimo que tiene el corazón latiendo a la presión de los países del primer mundo, vive con el sentimiento durmiendo en la almohada de un mejor mañana para todos.
Son productores de divisas sin gastos de energía eléctrica, demanda de agua, vías de comunicación, exoneraciones ni incentivos. De algún lado falta agradecimiento.
No hay comentarios:
Publicar un comentario