jueves, 22 de agosto de 2013

“¡Soy Gay!” (2)


No imagine el impacto que tendría escribir sobre el mundo gay. ¨Soy gay¨ que proclaman aquellos agobiados por la presión al aceptar su condición, es de tremenda valentía en cualquier parte del mundo. Tal ha sido mi certidumbre al leer las reacciones diversas procedentes de varios países. La generaliza- ción me llevó al error. Presumí que en los países del primer mundo la cosa era distinta, sin embargo, sigue siendo polémico el tema.  
Se quiere solapar una llaga emocional que tienen incontables ciudadanos a quienes una inclinación sexual los ha proscrito y la intolerancia adopta la forma de acoso. Los homosexuales son aún víctimas de la marginación, tanto aquí como en París o New York. Las leyes que se han adoptado, si bien indican un progreso, un toque de comprensión, me lucen como acciones políticas en busca del favor electoral. No hay censo sobre cuántos gay viven en cada país, y por esa situación se les busca conquistar. Ojalá fuera por aceptación. La presunción es que la mayoría vive en la clandestinidad. Son personas a las que el agobio familiar y social lleva a vivir una doble vida.
Los comentarios, opiniones, testimonios, manifestaciones y adhesión a mis puntos de vista abren más la atención sobre el tema. La sociedad debe investigar sobre este tema. Algunas familias dicen que prefieren más un loco o drogadicto que a un homosexual, tal grado lleva el rechazo.
La condición o inclinación sexual de los gays es un baldón. Sin embargo, hay que pensar en el sufrimiento en que viven estas personas que desean tener familia y portan una identidad que no eligieron.
Son obligados a ocultarse sin ser delincuentes. Discriminados en los trabajos y actividades sociales. Compelidos a convivir en un ghetto para poder expresar sus sentimientos.
Para ellos no hay Constitución que valga. Policías y bandidos los chantajean.
Los que cometan delitos sexuales deben ser castigados como ocurre con los heterosexuales, pero no prejuzgar.
Los gays son una realidad inocultable, entenderlo hará más transparente la vida. Hay que hacer un espacio mental para que todos y todas las personas que viven en un país tengan el mismo nivel de respeto. El maltrato a los gays es una discriminación como cualquier otra.

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