Las propuestas del doctor Leonel Fernández, que influirían en la nueva estructura del Partido de la Liberación Dominicana, son muy oportunas para esa organización política que merced a las victorias luce poltrona. La apariencia que presenta a los que la miran desde el microscopio de la comunicación popular, es la de una entidad que sabe encantar para logar sus objetivos de alcanzar el poder, pero que pierde credibilidad.
Es legítima una propuesta de modernización pero que choca con la ampliación de sus organismos de dirección. El gigantismo es una forma de mantener la influencia de los dirigentes en control. Es más difícil convocarlos y se deja en manos de los jefes la toma de decisiones. Se adopta la otorgación de los plenos poderes como una llave maestra a las dificultades.
Los del PLD han dado muestras de inteligencia para alcanzar metas. Se ha metamorfoseado como reclama la política. No tienen los escrúpulos de Maria Gargajo. Se aliaron con Joaquín Balaguer cuando tenían la oportunidad del poder a tiro de hit y a partir de ahí, subieron los registros.
El doctor Fernández, como líder del PLD, advierte que la pava parece no poner donde ponía. Las cosas han ido cambiando y quiere reorientar el equipo con tiempo. El congreso Norge Botello será una especie de campo de entrenamiento. Está por verse si los demás entienden el gran compromiso que tienen con el futuro.
En las pasadas elecciones fui testigo de ver cómo importantes dirigentes del PLD se quedaron en sus grutas refocilándose. En cierta medida tenían razón para sus procederes. Estaban el gobierno y seguirían a caballo. Los aliados y compañeros de ruta tocarían a migajas del festín y para muchos no ha llegado.
La advertencia de la proximidad del temido lobo está en las encuestas. Los últimos promedios muestran un descenso del bateo del PLD. Los morados-amarillos pueden optar por la fórmula perredeísta de echarle la culpa a lo externo. O revisar el swing.
Las primeras elecciones que ganó el PLD fueron en segunda vuelta. En el 2004, un 49 por ciento; 2008, lograron el 45 por ciento y en 2012 el 37 por ciento. El completivo lo aportaron los refuerzos. Se puede ampliar esta dependencia o hacer ajustes para la próxima serie final.
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