viernes, 23 de agosto de 2013

El PLD debe despabilar


Las propuestas del doctor Leonel Fernández, que influirían en la nueva estructura del Partido de la Liberación Dominicana, son muy oportunas  para esa organización  política que merced a las victorias luce poltrona. La apariencia que presenta a los que  la miran  desde el microscopio de la comunicación popular,  es la de una entidad que sabe encantar para logar sus objetivos de alcanzar el poder,  pero que pierde credibilidad.
Es legítima una  propuesta de modernización  pero que  choca con la ampliación de sus organismos de dirección.  El gigantismo es una forma de mantener la influencia de los dirigentes en control. Es  más difícil convocarlos y se  deja en manos de los jefes la toma de decisiones. Se adopta  la otorgación de los plenos poderes como una llave maestra a las dificultades.
Los del PLD han dado muestras de inteligencia para alcanzar metas. Se ha metamorfoseado como reclama la política. No tienen los escrúpulos de Maria Gargajo. Se aliaron con Joaquín  Balaguer  cuando tenían la oportunidad del poder a tiro de hit y  a partir de ahí, subieron los registros.
El doctor Fernández, como líder del PLD, advierte que la pava  parece no poner donde ponía. Las cosas han ido cambiando y quiere reorientar el equipo  con tiempo. El congreso Norge Botello será una especie de campo de entrenamiento.  Está por verse si los demás   entienden el gran compromiso que tienen con el futuro.
En las pasadas elecciones fui testigo de ver cómo importantes dirigentes del PLD se quedaron en sus grutas refocilándose. En cierta medida tenían razón para sus procederes. Estaban el gobierno y seguirían a caballo. Los aliados y compañeros de ruta tocarían a migajas del festín y para muchos no ha llegado.
La advertencia de la proximidad del temido  lobo está en las encuestas. Los  últimos promedios muestran un descenso  del bateo  del  PLD. Los morados-amarillos pueden optar por la fórmula perredeísta de echarle la culpa a lo externo. O revisar el swing.
Las primeras elecciones que ganó el PLD fueron en segunda vuelta.  En el 2004, un 49 por ciento; 2008, lograron el 45 por ciento y en 2012 el 37 por ciento. El completivo lo aportaron los refuerzos. Se puede ampliar esta dependencia o  hacer ajustes para la próxima serie final. 

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