Las acciones que darían carácter a la guerra patria se iniciaron con la mañana de domingo 25. Los días festivos tomarían vacaciones en el calendario. Las calles se vistieron de agitación. En todos los cuarteles había expectación. Los diplomáticos, sobre todo los norteamericanos, en tensión (porque el embajador no estaba), con los oídos pegados a la radio y en contacto con sus militares adeptos. Nadie podía vislumbrar el impacto de la detención, por parte de un grupo de militares oficinistas, del jefe de los guardias. La reacción se esperaba. Pero el pueblo ya era algo más que votos.
El doctor José Francisco Peña Gómez a través de Radio Santo Domingo había informado al pueblo de la situación y los puso en pie de lucha. Y el pueblo respondió. Se inició una intensa búsqueda de armas. (En principio los militares no querían ver a civiles armados; cambiaron de opinión al confirmar que tendrían un enfrentamiento con fuerzas militares más poderosas. La suerte estaba echada al rechazar la propuesta de sus antiguos compañeros de instalar una junta militar).
Los cuarteles policiales eran asaltados por ciudadanos llenos de valor y ninguna formación militar. Tampoco los policías hacían mucha resistencia. Carecían de la moral de tropa para vivir la nueva situación.
Hasta una joyería de la calle El Conde que vendía armas fue asaltada. Se buscaba lo que disparara aunque fuera un rifle de perdigones. Los revolucionarios incluso fueron hasta el kilómetro 25 de la carretera Duarte, donde estaba una brigada del Ejército, en busca de fusiles. Mientras tanto, en San Isidro se preparaban para cumplir la amenaza que había proferido en coronel Benoit contra los militares constitucionalistas que rechazaron la componenda y dieron como respuesta apresar a Donald Reid Cabral, presidente del triunvirato, y a su cómplice.
Ahora los militares rebeldes tenían el poder y reponían con las armas la Constitución de 1963 y al gobierno de Juan Bosch, derrocado el 25 de septiembre de 1963. El congresista Rafael Molina Ureña asumía como presidente provisional.
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