El caso del Partido Revolucionario Dominicano es para meterlo bajo el microscopio de las ciencias políticas. Digan lo que digan, aunque es un partido que vive partido, se empata o revitaliza y vuelve al combate. Bueno, más interno que externo, pero así es el PRD. Es admirable la magia que tiene ese colectivo para retener bajo sus símbolos cerca del cuarenta por ciento de los votos. Tienen la jactancia de afirmar que si hubieran postulado a Chochueca éste habría presidente.
Los partidos nacionales de importancia tienen el ADN perredeísta. Hasta Joaquín Balaguer con su Partido Nacional abrevó en las primeras aguas del perredeísmo fuera de madre. No invertiremos tiempo en enumerarlos, pero están allí. Son como el peronismo para la Argentina. Está en todo lo que signifique poder. En estos días veremos una nueva fragmentación del partido blanco. Está en su naturaleza. Es una fuerza ciega que lanza a los disidentes contra las furias del averno. Aunque en la historia del perredeísmo se ha visto que viven en el horco lo que se han ido de sus filas, nada impide el fratricidio. Al parecer son necesarias las purgas periódicas, como si esta estructura estuviera intoxicada. Todo pasa y todo queda. Es un sinfín de quiebres, y cada vez se desmiente la afirmación de que ese partido está acabado.
En su interior vive y crece el mal, la llamada Tendencia, micropartido dentro del partido, que legitima un liderazgo basado en el grupismo y no en el trabajo eficiente. Anejo a ese parásito político está el lambón y buscavida que como lapa se apega al proyecto de poder presidencial posible. Bajo las tendencias, cobijados por ellas, están los dirigentes inorgánicos; generales sin tropas que pasan la vida rumiando sus pasadas glorias en la casa de los almirantes muertos. Esas estructuras internas han asfixiado la emergencia de nuevos dirigentes y luce cansado el buey blanco.
Los biólogos políticos debían aportar una síntesis de la dinámica del PRD que se come a sí mismo para poder existir. Una acción de vida primitiva. Este partido debe ser modelo de estudio. Sus miembros deben reconcomerse con esa realidad. Deben tener la sensación de estar en un partido que se niega a morir aunque lo viven matando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario