Con la reciente decisión de una juez que restituye a Geanilda Vásquez como miembra de pleno derecho del Partido Revolucionario Dominicano. se me ha desatado una turbulencia cerebral que, debido a que estamos en la temporada ciclónica, podría alcanzar calificativo de huracán grado cinco. Es una confusión porque las ideas se entrecruzan, chocan, se esparcen, ruedan en pedazos, se agrupan para volverse a destrozar.
La información de que habían restituido a Geanilda fue como si al terminar de colocar la última pieza del rompecabezas alguien me le diera un manotazo y las piezas rodaran en diferentes direcciones. Algo similar a una mano rápida ascendió a mi quijada y me dejó viendo estrellitas. Estoy “grogui” con las manos en el piso y escuchando voces airadas de alegría y otras de rabia.
El lio que tengo es porque me habían vendido que la sentencia de suspensión contra Geanilda era cosa irrevocablemente juzgada y fíjese que parece que no es así.
Geanilda Lázara ha vuelto. Repentinamente el supuesto cadáver ha dado una patada voladora. Lucha de máscara contra cabellera del relevo combinado Miguel Vargas Maldonado contra de Hipólito Mejía parece que se reinicia. Pero un referí involucrado en la pelea me dice que es natural que los muertos recientes muevan algunos de sus miembros pero que están a la espera del Legista que levante el acta de defunción.
El legalista que se anida en mí se alegra por la sentencia. Si atropellaron los derechos de Geanilda tiene todo el derecho de buscar protección. Estas acciones establecen jurisprudencia o trazan experiencias para lo futuro. Los tiempos han cambiado y ya no funcionan, aparentemente, la mayoría mecánica ni los nombres sonoros, o la popularidad al momento de hacer justicia.
Algo me dice que los contrarios a Geanilda no se quedarán quietos. Ignoro si la sentencia precitada anula un nuevo juicio, pero algo harán. Esta semana el ámbito jurídico estará caliente.
Se alega que la jueza que evacuó la sentencia favorable a Geanilda es provisional o sustituta. Una sentencia de mujer para mujer.
Estoy inundado de teorías y confuso. Esta sentencia apremiante anula la actuación de un tribunal que supuestamente fue creado para cocinar los guisos políticos y si la Suprema Corte meterá la cuchara en la olla.
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viernes, 23 de agosto de 2013
Tengo un lío
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