viernes, 23 de agosto de 2013

Actuar con tiempo


En comunidades del Cibao protestan por la presencia de haitianos. Que son ilegales o indocumentados, que ocupan todos los puestos de trabajo y que también se gasta el 40 por ciento del presupuesto de los hospitales públicos en atenderlos.
Hay muchos temas. En realidad el problema con los haitianos en Santiago puede tener por sustrato la prohibición por parte de Haití al comercio a pollos y huevos fabricados en esa demarcación; quizá sea una retaliación cubierta de tintes blanco, rojo y azul. Hay inquina. Eso es innegable. La cuestión vendría a ser la forma de solucionarlo.
Siempre se hace posible especular que los sectores comercialmente afectados insuflan el combustible para atizar estas protestas. Las prohibiciones comerciales impuestas violentamente por Haití, con un pretexto comprobadamente falso, son el caldo de cultivo. Todos los haitianos, a los ojos de este segmento sectarizado, son culpables de la decisión o las acciones del gobierno del país vecino. 
Bien se podría entender como una aversión legítima de los que se sienten afectados por la actuación del extranjero, que no es limitada o corregida. Esta situación que late como absceso les indica  a las autoridades de un deterioro social. Podrían mantenerse con ojos sordos, no ver el sonido de las protestas. Esto no quiere significar que esta actitud acallará el disgusto. Todo lo contrario. Las acciones de grupos contra minorías son conocidas y estudiadas. El individuo sumado al grupo iracundo es una fiera, un sujeto primitivo. Actúa sin contemplaciones. Es cruel. Y la masa es inocente, tanto como el río fuera de madre.
El tema haitiano se pospone en su solución. Se alarga y estira como un hilo elástico que va perdiendo la fuerza de volver a su forma original. Es indudable que sectores nacionales que se benefician de la explotación inmisericorde de los inmigrantes indocumentados no quieren que esto se aclare. Son pescadores de crisis.
Un estudio reciente mostró que el año pasado, la mayoría de las parturientas haitianas no recibió  un documento legal que acredite  sus criaturas. Los nacidos aquí, se criarán aquí y  como adultos vivirán aquí. Podrán ser indocumentados pero nada del origen o su estatuto legal impedirán que se reproduzcan. Crean una cadena sin origen.
Es desear que las protestas futuras no sean sangrientas. 

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