Las autoridades no comprenden la importancia estratégica de la Refinería Dominicana de Petróleo. Saberlo no es comprenderlo. Una huelga de choferes es la paralización de la empresa y así se frena la economía dominicana. Todo es cuestión cuanto tiempo puede faltar qué tipo de producto. La falta de caballos puede generar la de Troya.
Los choferes que transportan combustible en los tanqueros lo saben y lo comprenden. Cuando les duele un callo blanden esa correa. Paralizan a Refidomsa entorpeciendo la entrada y salida de camiones al área de despacho. Es tan sencillo como quitarle un dulce a un niño.
Estos choferes que hacen reclamos, seguramente muy justos, y necesarios, violan el libre comercio al impedir que empresas privadas operen; hacen mal uso de la propiedad ajena ya que los camiones son ajenos; entorpecen el libre tránsito de vehículos y ciudadanos al tiempo que alteran la paz pública; boicotean el deseo de otros choferes de trabajar y laceran a empresas que tienen obligaciones contractuales con terceros.
La práctica no es nueva ni desconocida. Lo peor de todo es que Refidomsa no tiene nada que ver con estos conflictos por que su responsabilidad comercial es producir e importar combustibles. Sin embargo, es el ariete que usan contra el gobierno y de allí a las empresas para las que los choferes trabajan. En esa área no puede haber disparos ni fuegos. Pensar y actuar estratégicamente. Negociar.
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