La prostitución es un comercio, y una actividad curiosa. El procurador general de la República me ha puesto a pensar en el tema. Este negocio tiene sus periquitos. Cuando el alto magistrado decide enfrentar el tema no incurre en una persecución al libre comercio. El comercio sexual es legal, porque es libre una mujer de vender como mercancía los atributos que le dona la naturaleza, pero se veta el lenocinio.
Es una curiosidad el tema. La mercancía se puede vender legal y también es legal su consumo. Sin embargo, está prohibida la intermediación. De primera mano creo que el procurador Domínguez Brito tiene un pleito perdido. Es una pérdida de tiempo. Enfrenta el oficio más antiguo que ha sobrevivido a democracias y a dictaduras.
Mis investigaciones me dicen que hay corporaciones mundiales que rotan la mercancía bajo contrato.
Son intermediarios internacionales del placer sexual. Aunque haya esclavas, los que operan a estos niveles no son proxenetas, chulos o alcahuetes, son empresas. Sus gerentes hablan muchos idiomas y operan un mercado que demanda placer y le ofertan una mercancía que reclama dinero. Es la venta de amor mercenario.
Vivimos ante una mercancía portátil de uso individual. Es una polvera a tiempo medido.
También hay en nuestro mercado el sexo artesanal ofertado en centros de masajes. Otra curiosidad es que el consumo es de uno y otro sexo. Si solo tienen mujeres como “masajistas” baja el blanco del público ya que los demandantes serían lesbianas y hombres. Me dicen que disminuyó la persecución a estos centros de servicios porque encontraron clientes que eran jueces y fiscalizadores.
En el país también funcionan prostíbulos enmascarados con otras actividades, algunos con fachadas muy inteligentes o aparentes. Me contaron hasta de un centro de orientación sexual que desorienta a cualquiera.
Además hay las mujeres que alquilan camas con ellas incluidas, algunas hasta fingen que desempeñan diversas ocupaciones o estudian en universidades. También hay las que usan del sexo mercenario para costear sus estudios. Una variante son los “novios” que las patrocinan.
El Procurador es ético, pero olvida que hay un mercado y también mujeres con necesidad de dinero que tienen su alcancía disponible. Su advertencia es como anuncio de Meteorología. Las lluvias y los ciclones pasan.
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