jueves, 22 de agosto de 2013

Maduro retendrá el título


Este próximo domingo serán las elecciones de Venezuela. Se cumple el precepto constitucional de celebrar elecciones un mes luego de la desaparición sin tomar posesión del presidente electo. Un plazo fatal se ejecuta en lo que puede definirse como una advertencia previsora. Los constituyentes de la nación sudamericana establecieron una regla que se da pocas veces, pero ocurre. Y ocurrió. Chávez, el revolucionario, enfrentó grandes obstáculos, ganó grandes batallas pero perdió la oportunidad de entronizar su maquinaria. Tendrán sus adeptos que revalidar. 
Carezco de dudas sobre el resultado de las elecciones de Venezuela. Aunque el candidato oficialista luzca verde para dirigir el país, estoy seguro de que Maduro ganará por un amplio margen de votos. Es posible que supere al mismo Hugo Rafael Chávez Frías. Él dejó a Maduro como heredero. Le entregó su herencia en vida delante del pueblo y dejó constancia en video. Este factor emocional estará votando. Aún después de muerto el ex jefe de estado estará en las urnas. Los pobres, que son la mayoría, votarán por dos personas en un solo voto. Esto lo sabe la oposición.
Las elecciones serán limpias. Eso lo sabe la oposición. Maduro tiene varias ventajas a su favor como lo es la ocupación del poder, la presencia de los recursos del Estado y ser el heredero. Esto también lo sabe la oposición. Sin embargo, con su participación busca ampliar el caudal de votos y dejar constancia de su presencia como opción de poder. Aunque todas las ventajas estén del lado oficialista, la oposición gana como quiera. Compite porque lo único extraño que puede pasar, es que gane su candidato. Esas cosas ocurren algunas veces. Y podría pasar. El competidor decidido no se entrega.
Capriles se ha manejado bastante bien. Ha fabricado su propio nicho y une a todas las voces que disienten. Por lo menos, eso aparenta. Sigue haciendo un surco donde siembra su nombre como alternativa. Los contrarios de los chavistas apuestan a la disensión que podría sobrevenir. Las ambiciones germinan hasta en el terrero más estéril y el poder es fértil. También el ego apuesta en la política. La oposición además oculta un As. La marcha de la economía podría tornarse en procesión. 

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