jueves, 22 de agosto de 2013

24 de abril, 1965


Mirar un acontecimiento histórico con los lentes cansados de los años idos quizás produzca desenfoques. Así lo percibo hoy cuando miro la película de ese 24 de abril de 1965. No quiero que discurra más allá de ese  tramo, quiero quedarme en  ese día.
Recuerdo ese sábado, claro está, por todo lo que a continuación ocurrió. Gozaba mis 20 años entre las conversaciones de política y la vida revolucionaria. No me involucraba en las actividades sociales. Apenas fumaba, pero nada de alcohol ni fiestas. Compensaba estas ausencias con muchas lecturas. Lo mío era la búsqueda y logro de la justicia social. Confieso que era fanático del fidelismo. Ya había tenido un fuerte desengaño con la manipulación trujillista y el culto a la personalidad. Pero tampoco tenía la formación intelectual para ver más allá de las cosas que estaban en juego en la geopolítica mundial.
Como muchos de mi generación, yo era un producto más del hervidero que sacudía la olla del mundo. En este tiempo el país era gobernado por un Triunvirato de dos con Donald Reid a la cabeza. Con una intensa represión urbana. Mi partido, el Catorce de Junio, el 1J4, estaba casi desarticulado. Nuestro líder Manolo Tavarez Justo había muerto  con las guerrillas del 1963 tratando de reponer al profesor Bosch en el poder. Los guerrilleros sobrevivientes estaban deportados, otros dirigentes encarcelados. No obstante, la conspiración no cesaba.
Mi trabajo básico era repartir propaganda política que nos entregaba Cocuyo Báez. Aunque yo formaba parte del Buró Militar del 1J4, el llamado BM, pocas actividades se nos encomendaban. La acción importante era fomentar el descrédito del gobierno golpista. En la calle Duarte, cerca de las Mercedes estaba la Sastrería Gonell, donde clandestinamente compaginábamos los periódicos para distribuirlos en la Zona Colonial y Ciudad Nueva,  barrios poblados de gente de clase media y que eran los más candentes de la política de ese tiempo. Estaba allí cuando se conoció la noticia. Un chofer de carro público visualizó el alcance del hecho. En la calle Mercedes bajó del vehículo, atacó un policía y lo desarmó. Así comenzó la guerra civil en La Zona.
Continuará...

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