En su reunión del lunes el Comité Político del PLD acordó apoyar la gestión gubernamental en pro de nivelar su presupuesto. “Maña fuera” que lo hiciera. Este es su gobierno. La decisión llega con algo de retraso. Ya algunas voces peledeístas se habían despachado con agenda propia. Se alineaban con lo gracioso, optaban por el disenso. Al gobierno de Danilo le estaba pasando como al señor que le faltaban los dos brazos y notó que todos los que cruzaban ante la pestilencia se tapaban la nariz, enojado gritó: ¡abusadores, me van a dejar el vaho a mí solo!
Los tropiezos o los tumbos del proyecto aparentar dos cosas, cada una de las cuales hacen rascar la cabeza. O bien el proyecto no fue elaborado con tiempo, es decir, aprovechar el tiempo entre ganar y asumir para afinarlo, o bien no se batió entre las propias filas para preparar las respuestas ante las embestidas.
Para saber que habría un rechazo no se requería un brujo. Esta forma de culto a la espontaneidad no es atributo de los morados. No creo que estén perdiendo el estilo, quizá sí descuidándolo.
Hay algunas muestras de que se descuadran las normas. Deben proceder como Temo Montás quien recuerda que la ley de Estrategia Nacional de Desarrollo establece que a más tardar el 2015 la presión tributaria debe ser del orden del 16% del PIB. Y hoy es de 13% del PIB. Esto venía sin la coyuntura (de déficit fiscal) porque es un mandato de la ley. No deben comenzar por el final.
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