El Presidente Medina le está buscando la vuelta al desorden que existe en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional sobre la real militancia de sus efectivos. Muchos son militares-civiles porque prestan servicios sin uniforme y están en nóminas privadas. Hay algunos que ni son militares aunque cobran como tales. Coroneles jefes de seguridad de negocios ajenos, agentes de policías que son vigilantes en colegios, agentes de Amet organizando el acceso a parqueos. Oficiales que tienen subalternos en agencias de seguridad. Generales con hijos asignados como escolta y nada son. Es un batiburrillo.
Se ha calumniado a oficiales militares y policiales diciendo que ellos cobran los cheques de los que están al servicio del comercio o la industria, o que cargan con militares de más nóminas de apoyo en instituciones privadas, autónomas o descentralizadas formando casi un ejército particular. Hemos visto casos de funcionarios (y no cito nombres para no hacer esto más largo), que no usan choferes militares ni escolta y siguen vivos. Sé de casos de generales que buscan chambas para subalternos, y así ayudarlos con su escaso salario. En la superficie se busca tener mayor cantidad de efectivos para la lucha por la seguridad pública, en el fondo se necesita más efectivo para pagar a los que luchan por la paz ciudadana. No importa dónde están ahora los militares y policias. El desorden es cuestión de dinero.
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