El éxito del Metro es innegable. Los recursos para terminarlo es lo dudable. Diandino Peña se reúne con el Presidente y obtiene una oferta de apoyo.
Lo único malo es que los billetes escasean. Si la economía lo permitiera el medio de transporte podría entrar en servicio a finales de este año. Fíjense que todo es condicionado.
Este sistema de transporte que iniciaría una solución este-oeste y viceversa y que se integraría al existente norte sur ha dado tumbos. Se diseñó desde Los Alcarrizos pero se inició desde el kilómetro nueve por el mismo tema que no se termina: falta el billete y no de tren. El otro, el que permite comprarlo.
El Metro es una solución estratégica al problema del transporte. Este sistema disminuye el parque vehicular en circulación, y por ende un espacio público menos contaminado; se consume menos combustibles, llantas y partes para vehículos; los usuarios viajan con más celeridad y comodidad; se aprovecha una parte de la ciudad que nadie usa; el subsidio es en beneficio de los contribuyentes no de empresarios. Todo eso y mucho más son verdades, sin embargo en marcha está el plan de los primeros cien días y debe contar con recursos financieros para sembrar buena imagen.
Danilo quiere y tendrá que hacer de tripas corazón.
¿Qué tendrá que sacrificar para terminar este proyecto? La presidencia es una tablita que genera estrés.
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