El grupo que lidera Hipólito Mejía ahora le busca la vuelta a mantener su unidad con la búsqueda de candidatos para la presidencia y otros cargos dentro del partido. No quiere HM que se desgaje la facción y con mucha creatividad se sumergen sus integrantes en viajes retóricos con andamiaje legal. Tienen la decisión de no dar el brazo a torcer. Hay que jugarle la cabeza al potente recto de Miguel Vargas y hacen caso omiso de los asaltos perdidos en esta lucha por la corona del jacho encendido. Ya algunos dirigentes han tocado a retirada en la riña y otros se marchan del coliseo alegando el ejercicio de una política autodestructiva. Perciben que las heridas de las contusiones serán letales.
Lo que se ve desde lejos a los que están en la facción HM les pasa inadvertido. Los símbolos de la entidad están bajo la custodia de Vargas Maldonado y él está compactando fuerzas para un asalto final. Ya destituyó al Presidente en Funciones y anuncia que implementará la disciplina como norma partidaria.
El líder del partido blanco es un hombre que vive de planos y con planes. Táctica y estrategia han sido norma de vida y nadie puede decir que es un fracasado. Sin quererlo queriendo la resistencia a compactar el PRD y desarrollar el pleito en lo interno lleva a la facción a otra derrota. A cuatro años de elecciones cualquier escisión se amortigua. Las experiencias de divisiones están a la vista.
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