Es curioso que los huracanes, uno de los fenómenos que genera más lluvias tengan su origen en el Sahara, que es como denominan al desierto los árabes. Esta extensión de grava y arena de dos y medio millones de año hace frontera con muchos países y su impacto ecológico aún es motivo de investigación por la ciencia. El huracán esa mezcla de vientos calurosos, arena y tormentas eléctricas nos llega en principio como vientos desde Cabo Verde. Habría que señalar que los vientos cálidos que suben desde el mar sirven de esteroides a los vientos que vienen a pasear por el Caribe.
No todos los vientos cálidos se convierten en huracanes pero este trajinar es milenario. Ya los aborígenes y no indios, llamaron huracanes a estos meteoros. Tenían que lidiar con ellos cada año durante tres estaciones. No tenían centros meteorológicos, radares ni satélites. Sus casas no eran de hormigón ni usaban medios de comunicación electrónicos. Los antiguos pobladores de esta isla contaban con estos procesos de la naturaleza. Ellos también vivían en la ruta de los ciclones. Si hay algo que es parte de la cultura caribeña es el ciclón y aún no enseñamos en las escuelas cómo protegernos. Las aulas deben ser área de enseñanza y pilotos de entrenamiento de qué hacer y como hacerlo.
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