jueves, 22 de agosto de 2013

Coherenciando el gobierno


La celebración del Primer Consejo de Gobierno es el ajuste de las tonalidades por parte del nuevo director orquestal. El presidente Medina sabe que tiene músicos veteranos, pero que provienen de otra orquesta y deben actuar con otro ritmo.
Deben armonizar y no le dejará la tarea al primer violín. Parece fácil pero no lo es tanto. De repente, se cree que los músicos se afinan al unísono, pero resulta que hay algunos que también se creen directores porque estudiaron en la misma escuela que el director de turno.
Medina y Fernández, por ejemplo, estudiaron en la misma escuela política, pero tal parece que a la hora de tocar sus respectivas músicas le ponen ritmos distintos.
Fernández, hombre urbano, formal y calmo, acomodó las piezas buscándole una partitura a cada músico o combo que se le arrimaba en serenata, pero mantuvo su estilo operático. Coro, orquesta y bailarines actuando pero en grupos especializados.
Medina decanta por lo social, más de pueblo y con el pueblo. Tiene un coro abigarrado y músicos nuevos sin costumbre de bregar con los paparazzi o tocar bajo presión.
Para que no desafinen, Medina tiene que coherenciarlos o distribuir la pieza de John Cage, Sinfonía del Silencio. 

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