No obstante Hipólito Mejía decir que realmente en el PRD hay una división si se usa el microscopio político, se comprueba que el cuerpo presenta contusiones diversas pero que está unido, hay fracturas que podrían gangrenarse pero aún se está a tiempo. Las reyertas sobredimensionadas son cosas corrientes en el partido blanco.
Es parte del estilo hacer que el país se involucre en sus líos y que parezca que el prestigio de la nación se juega en cada lance. No hay enfrentamiento en que el jacho no amenace con quemar la piel de los ciudadanos porque es blandido a diestra y siniestra y sus chispas van en una y otra dirección.
El PRD y una vez más lo digo, es una federación de partidos con el mismo nombre. Es crisol que amalgama intereses que con la nomenclatura de tendencias desarrollan su actividad en busca de poder pero con la condición de hacerles la vida imposible a las otras. Los perredeístas aplican la máxima política de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. A veces estos choques internos conllevan la mutilación y hasta a trasplantes, por eso el adeene blanco está en todo el parnaso.
Han fomentado la proliferación de partidos. Hasta el momento no hay separación, por eso Miguel Vargas le dice a Hipólito que con apoyar candidaturas “así no se me mata”.
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