La anarquía debe ser un estupendo estilo de vida porque hay personas que la practican y quieren imponerlas a otros. Sería bueno comenzar la semana en un mundo ideal.
Nos colocaríamos en el ámbito donde ejercemos nuestras vidas. Lo primero es llegar a trabajar a la hora que nos venga en ganas o hacer lo mismo en el centro de estudios. Iríamos todo el trayecto en vía contraria, no veríamos los colores de los semáforos ni peatones correr despavoridos.
Después de hacer sonar nuestra música a todos los decibeles en los lugares adecuados para estos fines, tales como hospitales, escuelas o la casa del vecino, nos parquearíamos en el lugar ideal que siempre está vacio y no podemos dejarlo desocupado: el reservado para los discapacitados.
Así haríamos todo. Cúmplase mi voluntad!. Soy amo y señor de mis actos. Yo nací solo y libre. No acepto dueño, ni director, ninguna señal de tránsito. ¿Quién fue el estúpido inventor de aquello de que debemos ser menos yo para ser más nosotros y civilizadamente dirimir nuestras divergencias?
Esas personas intolerantes que no aceptan nuestro estilo de vida deben ser torturadas hasta la muerte o fusilados, o cuando menos a sufrir entaponamientos frecuentes de la vía pública si no aceptan cualquiera de nuestras justas demandas como padres de familia.
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