Un par de ciudadanos saltaron a las noticias por acciones puntuales de protección a sendas especies de la fauna nacional. En el caso de la Boa Hispaniola el protector la ha integrado a su vida familiar y es elemento de atracción turística. La segunda acción fue proteger huevos depositados en Guibia por una tortuga de mar llamada Carey por los Taínos. Estos hechos muestran el crecimiento de la conciencia para resguardar el ambiente que parece estar muy enfermo. Los últimos ministros a cargo son médicos de la misma provincia.
El caso del Carey es una oportunidad posible de ponerle nombre y hacer que su visita para desovar sea recibida como parte de la atracción turística con protección incluida.
Los biólogos marinos, los pupilos de Idelissa Calventy, tan amantes del mar como científicos saben lo que hay que hacer. Estarán preparados para integrar en un todo este posible evento que se cumple como ritual en nuestras costas.
Los residentes en la Zona Colonial, los de mi generación, ignorantes del impacto cazábamos todo tipo de especies marinas incluyendo langostas frente al Jaragua. Ya estamos en otros tiempos y hay que actuar como se hace con las ballenas en Samaná. Quizás se descubra algo más si integramos a los ciudadanos a la protección del entorno costero y así tendremos un ambiente entero.
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