jueves, 22 de agosto de 2013

Punto de Mira


Apiñados en pasillos y en camino a Palacio deambulan cientos de esperanzados ciudadanos que apuestan a un empleo en cualquier sitio. Viajan con folders en mano como equipaje de esperanza. Se recuestan en un sueño de dinero legal con poco o mucho esfuerzo a desplegar. En general nosotros apostamos a una colocación para salir adelante en nuestros apremios de mejor vida. No hay satisfacción mayor que asegurar un empleo. Esto asegura un ingreso fijo. Se ve iluminada la quincena o el mes con los faroles del cheque oficial. La necesidad tiene cara de hereje. Hay que ir donde sea y como sea. Al presidente Danilo Medina lo fueron a esperar hasta San Juan de la Maguana porque sabían que inauguraría el año escolar desde la escuela Cristo Rey.
Mientras unos van famélicos de fortuna a donde haya que ir, en la penumbra se anida el reverso de la moneda. Los que tienen empleo dudan, la inseguridad les quita el hambre y el sueño. Temen que el nuevo incumbente borre sus nombres de las nóminas como maestro limpia la pizarra. Entre los dos espacios se acuna el que ya llegó de manos del nuevo vencedor y la risa decora su rostro. Esta historia cuatrienal se imprime en papel morado con tipografía de campaña. 

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