jueves, 22 de agosto de 2013

Piden cacao


Al decir de algunos dirigentes del Partido Reformista Social Cristiano los que pactaron con Hipólito Mejía no tienen entrada de nuevo. Esta aseveración entrañaría que ellos se fueron. Ellos apostaron a quien lucía  como seguro ganador y después no hubo forma de dar marcha atrás.
Hay dos casos singulares que son los de Amable Aristy Castro y de Guillermo Caram que tuvieron tiempo de salvar el trapo y se empecinaron en convertirse en hatajo y dejar la  manada que buscaba revalidar otra alianza victoriosa. Ocurre con ellos lo mismo que los perredeístas de la facción de HM. Nadie es padre de la derrota. En política el derrotado hiede a podrido. El grupo reformista que buscó la alianza blanca está mal parado.
A quien le cargan el dado es a Amable. Él es uno de los políticos con peor imagen y por eso lado arremeten sus adversarios. Le sacan como al diablo la cruz, su paso por la Liga Municipal Dominicana y la estela de los fondos de pensiones y las auditorias. En cambio Amable se torna peleonero y hasta comete la imprudencia de amenazar a los hostigadores  en convertirse en presidente del PRSC.
El senador de Higuey cree son los mismos tiempos de antes. Su capacidad de convocatoria ha mermado. En las pasadas elecciones congresuales logró la curul de “chepa cum laude”. Todos los políticos del sistema saben que es un sobreviviente, un ratón de ferretería que negocia hasta la pena de muerte. Sentado en palco estoy esperando su fórmula que lo saque de abajo de esta patana. 

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