Se anuncia la intención de organizar a los motoconchistas. Plausible intención. Son estos servidores públicos una especie que se da silvestre. Crece en los lugares más insospechados y rápidamente se multiplica. Usan sus motocicletas con aire y sin aire (rápido o lento) para mover a la población pobre desde y para lugares abruptos o de ausencia de otros medios de transporte. Son la versión bírrueda de los conchistas. Entre ellos se puede rastrear un ADN de procedencia y gasolina.
El origen data del siglo pasado. El caricaturista Bienvenido Gimbernard creó un personaje llamado Concho Primo (un antepasado del Boquechivo de Harold Priego) y el empresario Amadeo Barleta (tronco de Santo Domingo Motors) introdujo una línea de carros público de ruta fija para la gente como concho primo. Ahí nació un espécimen citadino que bien usado ha generado múltiples utilidades políticas y económicas y también ha dado muchos quebraderos de cabeza. También sus primos chiquitos.
Esta reproducción celular del concho además de organizarlos debía ser objeto de estudio. Puedo asegurar que los motoconchistas sufren de dos enfermedades (común en los motoristas, civiles y militares) que Transporte Terrestre debe comprobar: sobreproducción de adrenalina, que al parecer induce al suicidio urbano y daltonismo; todos padecen daltonismo especial ya que ven los semáforos siempre en verde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario