jueves, 22 de agosto de 2013

Medidas preventivas


El atentado contra la ingeniera  Francina  Hungría nos llena de indignación y rabia. Lo vemos como familiares que son atacados por  la delincuencia. Nos coloca en la misma vía de las víctimas. Esta fatal agresión nos lastima a todos. Sentimos sus heridas en carne propia. También nos coloca en la senda de las consecuencias. A partir de este hecho habrá una fisura en la población. Las reacciones serán severas. Podríamos  arrimarnos a la justicia por propia mano. Y no debía ser así.
La Policía ha sido eficiente en atrapar a la mayoría de los involucrados en los crímenes más sonados. Sus investigadores han desentrañado rápidamente los casos. Pero se trata de algo más que eso. El temor en la población en mala consejera. Una forma de evitar los ajusticiamientos que se producían durante el gobierno de Hipólito, que hubo hasta vigilancia barrial para combatir a los delincuentes, es con la prevención.
Mayor cantidad de efectivos y tecnología puesta al servicio de la población. Se habló de la colocación de cámaras de vigilancia y el proyecto se volvió sal y agua. Hay que recoger a  todos los policías fuera de los cuarteles y reintegrarlos. Eleven realmente los salarios y mejoren los equipos.
Ha sido una señal de advertencia lo ocurrido a la joven profesional Hungría.
La indignación popular y el miedo pueden llevar a otros a niveles de respuesta.
Es tarea de las autoridades que no se salga de curso la vida ciudadana.

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