Los técnicos gubernamentales que confeccionaron la reforma o los políticos del PLD que estaban enterados de esos manejos, pasaron por alto lo que sobrevendría tras esa iniciativa y se saltaron la realización de una estrategia de contra insurgencia. Desde antes de la campaña electoral se sabía en los altos niveles del poder que el ajuste era obligatorio. No era algo que la dirección político-empresarial ignorara. ¿Qué pasó del lado morado? Creyeron que como todos los convocados lo sabían, el tema era agua para chocolate. Hacer la lista y mandarla al Congreso y ya. Estoy seguro que pasaron también por alto la experiencia acumulada en este tenor.
¿Porqué no consultaron a expertos como Vicente Bengoa que conoce los entresijos de Estado como buen sastre el tejido?
Este reajuste fiscal no es el primero que se hace en el país, pero lo parece. Tanto que se habló antes de su introducción y hasta para la Policía fue una sorpresa, porque carecen de las herramientas que se estilan en estos casos. Todavía el gobierno sigue mirando para el techo buscando una respuesta entre las grietas. Han dejado solo al presidente Medina para que enfrente a la opinión pública. Los voceros creen que basta con dejar el tiempo pasar, que eso se olvida. Lucen atemorizados. No salen a los medios a defender el tema.
Me asalta una pregunta ingenua: ¿es posible mantener la estabilidad sin reforma? A partir de ahí es la discusión.
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