jueves, 22 de agosto de 2013

El luto asecha


Tengo una confusión sentimental. Me siento del lado de los jóvenes que protestan. Siento que estoy de vuelta al pasado cuando creía, lleno de valor ignorante, que con par de piedras lanzadas contra los soldados (que portaban un fusil  y mucha hambre) yo podía derribar el gobierno de turno. Eran  tiempos que los gobiernos duraban meses. En un año hubo como cuatro y yo no tumbé ninguno. Eran pájaros que no estaban al alcance de mi pedrada. Ya que el calendario me ha puesto en el lugar de los padres temo por esas vidas que llenas de ilusión  se arriesgan. Que tengo miedo por ellos, lo confieso. Soy un cobarde a destiempo.
Sobre todo que ya sé que los agentes de la autoridad cumplen órdenes impartidas no muy claramente y que hay intereses que hasta podrían querer hacer quedar mal a quien está de primero en la jerarquía. Es una maraña de conflictos que los menos enterados son los que están de carne de cañón. De ahí mi miedo y también enfado. Esas protestan no resolverán nada. No obstante Las manos que mueven esa cuna sí saben que están propiciando la ocurrencia de victimas para nada. Construyen luto en hogares ajenos.  

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