jueves, 22 de agosto de 2013

Dios, promotor presidencial


La muerte del presidente Hugo Chávez  Frías  era esperada por los bandos que se disputan el poder en Venezuela. Esa fatal enfermedad cambió el curso de la Venezuela Bolivariana. La agonía fue larga y por lo mismo le ofreció la oportunidad a ambas partes de prepararse para el relevo. Sin embargo, la oposición tardó en escoger al natural contendiente al oficialismo, Henrique Capriles. Quizás se pensó que otro tenía la posibilidad de llenar el hueco que deja la  desaparición de Chávez. 
La  oposición al escoger al encantador Capriles unifica a los disgustados. Este en su discurso de aceptación inició la labor de dividir a los  chavistas; asegura que no quiere ser presidente  por él, sino para unificar su país; se presentó como un devoto de Dios y dejó entrever que es un elegido divino para llenar un momento histórico.
Los seguidores de Chávez no han perdido el tiempo. Prepararon su elenco y su libreto que está en desarrollo. Ya Nicolás Maduro, presidente interino, es el candidato. Tiene el aval de haber sido escogido por el líder cuando presentía el final de sus días. Esa será su carta de campaña. Maduro también se define como un socialista cristiano que reivindicará a su pueblo.
Dios estará indeleblemente en la boleta electoral de Venezuela.

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