Montás es un arquetipo del danilismo. De bajo perfil, de vida magra; callado y centrado en su labor.
En años pasados estuvo en la Comisión de Energía y la Refinería Dominicana de Petróleo. De Refidomsa renunció luego de airear un mal manejo que ejercía la Shell en la importación de combustibles. El defendía el interés nacional.
Pero los tiempos políticos no le favorecieron. Su honestidad lo llevó a recoger sus bártulos y continuar con su carrera docente en la UASD. Esta designación es natural que alimente conjeturas y esperanzas de otros de igual militancia. Desde agosto, los que no han logrado un espacio en el gobierno están aventando hipótesis de un remeneo el día 27. En círculos de amigos dicen que los heredados de la pasada administración solicitaron seis meses más para poder cumplir con algunos programas y ayudar a sus dependientes.
Cuando nombraron a Montás, al mentidero político se coló supuestos cambios en la Policía y la DNCD. Estas sustituciones son naturales tras dos años en el cargo, pero algún travieso lo adelantó, lo que no invalida que vayan a los cargos personas alineadas con Danilo. Quién manda es el Presidente.
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