jueves, 22 de agosto de 2013

Conjuro en el PRSC


Como un conjuro se proclama el entierro del viejo reformismo. La estructura está fosilizada. La dirigencia está petrificada. Son los mismos. Hacen lo que hacían o no hacen nada, que es lo mismo. Palabras o  reunionismo no hacen crecer partidos;  son las acciones resultantes de planes unidos al seguimiento y control desde donde podría surgir el elemento nuevo.
Para crecer siempre habrá oportunidad. Por delante existe una camada de jóvenes con deseos de involucrarse en la política. Es cuestión de mercadear bien las siglas. No es hablar de los viejos líderes, de los fundadores. Es modernizar el estilo de hacer política desde el PRSC. Nadie se quita el hambre  con las comidas del pasado. Son buenos recuerdos los banquetes pero lo de hoy es el reclamo. El grupo de dirigentes que actualmente desempeña con éxito su rol, porque han conquistado varias elecciones y se han ganado el derecho a disfrutar de las mieles, tiene que entender que ser segundones perennes tiene su costo.
Los reformistas no se ofenden porque les digan conservadores. Se podrían mantener en su posición y crecer sobre esa base. Las mujeres y los hombres muy  adultos tienden a ser un buen público de esas ideas. Quizás sea difícil que haya un crecimiento que los lleve a ser de las dimensiones de los dos partidos mayoritarios, pero sí la fuerza que haga gobierno negociando con programas propios. O en cualquier caso ser entre Pepsi o Coca, la opción sin cola.
El tema es el trabajo cotidiano. Que los viejos no sean obstáculos para que llegue sangre nueva.

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