Los impuestos, todo lo impuesto es desagradable. Y al decir a todos se incluye naturalmente al Presidente de la República. ¿A qué político le gusta entrar al salón popular a empujones? Ningún gobierno busca la impopularidad gratuita. Esto ha motivado que en estos días me haya referido al tema entendiendo la difícil situación del mandatario.
Si ahora no se hacen los ajustes, después será peor. Mientras más grande el agujero la dificultad de taparlo es mayor. Estoy convencido de que Danilo Medina sufre por tener que hacer esta operación sin anestesia. Quienes lo conocen en su alta sensibilidad social deben estar alineados con él.
¡De que es amargo el trago, ni decirlo!
En el país toda mente lúcida está de acuerdo con el reajuste aun sabiendo lo que significa en lo inmediato. No hay que ser perspicaz para dar una mirada en lontananza, otear lo que se nos viene encima si obviamos los correctivos. En lo personal mi enemistad con los impuestos gubernamentales es algo visceral mas no tengo otra salida que exonerar de culpa al inocente que en este caso es Danilo. No rompió los platos que crujen ante las pisadas políticas, aunque fuera en una fiesta en su honor que se produjera el desatino. Insisto. En la agenda de él hay un programa de gestión social que requiere de aliento financiero. Claro que hay que reajustar los pretendidos impuestos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario