jueves, 22 de agosto de 2013

Se separan siameses del PRD


La primera fase del objetivo de Miguel Vargas se ha cumplido. Largos meses de preparación y amarres terminaron con el mallete imaginario de Fiquito. En la pugna entre Hipólito y Vargas, este último ha sabido usar la paciencia para meter al otro en el cepo. Lo pone ahora a la defensiva. Quizá sea esto lo que le guste al Guapo de Gurabo. Pelear sería su ambiente y el cuadrilátero político es del tamaño de la isla. Las masas a las calles. El nuevo lema, la consigna de las huestes de Hipólito. Suena bonito, no creo que sea funcional; pero es llamativo. No veo a Hugo Tolentino, Milagros Ortiz, Esquea, Tirso Mejía o Ivelisse de Pérez cogiendo lucha. Esos tiempos ya pasaron y no lo hicieron. Ahora mucho menos. Además de que no están para esos trotes. Es posible que la movilización que habla “el líder de la oposición” sea simbólica. Desde siempre el quid del enfrentamiento es la candidatura presidencial, el poder esencial. En este tramo la lucha será por la mente de los miembros del PRD, y de pasada la opinión pública.
Los hipolitistas le atribuyen la jugada política de la expulsión a Leonel Fernández (que estaría mangoneando a Miguel) para así unir a sus huestes contra los molinos de viento. No es recomendable buscar la fiebre en la cama pero ellos saben mucho de política y a lo mejor funciona la estrategia.
Vargas continuará con sus amarres a todos los niveles. El presidente del PRD recordará a los dirigentes que serán casi de arrastre las próximas elecciones. Tendrá mucho peso la dirección del Partido. Los aspirantes a cargos mirarán en su dirección. De pasada le dibujó un apeadero a Orlando y a Geanilda con la expulsión remisible a seis meses. Los siameses del PRD se van separando.

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