jueves, 22 de agosto de 2013

Negociar o perecer


El PRD vive la misma situación de Colombia. Dos bandos enfrentados desde hace mucho tiempo. El conflicto se alarga en el tiempo y no se ve solución por la vía de la victoria de uno sobre el otro. La mayoría de las guerras se definen en la mesa de negociación. Se capitula o se negocia la paz. Tal en estos tiempos como  conviven unos y otros. Cuando hay enfrentamientos militares los que tienen recursos agigantan el carácter de ellos para comprar más armas y hacer negocios. En los partidos, algunos ensanchan las fisuras para mantener abierta  su  ventana  de  exposición mediática. 
En el caso del partido blanco, desde lejos se ve que  los bandos están empantanados. Trabados en el galimatías de lucha libre sin  referí. Los que fungían como árbitros declinaron para buscar  cargos en la organización. Y el tiempo corre. En la  vida nunca sobra el tiempo. El reloj carece de la autonomía para retroceder. Cuando se detiene hay un fallo. El PRD está detenido. Frisado y ninguna de las partes puede disponer de la otra como albacea. Se percibe  un profundo tufo a empate o negociación obligada. En los procesos, como fueron las elecciones presidenciales, hay que sacar cuentas, hacer análisis autocríticos y retomar el rumbo. Esta tarea es difícil en el partido del buey que más jala (animal que representa la tozudez; cuando toma rumbo sigue recto aunque sea a la muerte), no obstante, siempre hay la esperanza de que las experiencias del pasado hagan nido en la razón.

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