Enmarcada dentro de una política dirigida a capacitar miles de jóvenes de educarse en los niveles de grado y postgrado en prestigiosos centros universitarios nacionales y extranjeros y que fue creada e impulsada por la administración del expresidente doctor Leonel Fernández Reyna, y ejecutada religiosamente por el Ministerio de Educación Superior de Ciencia y Tecnología (Mescyt) bajo la dirección de la ministra Ligia Amada Melo de Cardona, hoy más de 10,000 dominicanos jóvenes sin distinción de clase, afiliación política, credo religioso e ideología, han visto beneficiarse de esa oportunidad que en otros tiempos era exclusividad de una élite privilegiada de la sociedad dominicana. Dicha política educativa ha sido firmemente respaldada por el presidente de la República, Danilo Medina Sánchez, quien en tiempos de la pasada campaña electoral, se refirió en varias oportunidades a la problemática que enfrentan esos miles de jóvenes de encontrar una colocación justa y merecida en el mercado de trabajo de la República Dominicana. Decía el jefe del Estado, en esa ocasión candidato presidencial del oficialista Partido de la Liberación Dominicana, que de cada 10 jóvenes egresados con títulos universitarios o de institutos superiores en el país o del extranjero, siete de ellos no encontraban trabajo en el mercado laboral. He sido testigo de los ingentes esfuerzos del Ministerio de Educación Superior de Ciencia y Tecnología, desplegado por su titular, la profesora Melo de Cardona y su personal de apoyo, para identificar plazas de trabajo para muchos de estos jóvenes graduados de importantes centros universitarios del exterior en países como Estados Unidos, la Unión Europea, Asia, Oriente Medio y la América Latina, una vez hayan regresado al país. Pero resulta, que para muchos de esos jóvenes es y ha sido difícil encontrar puestos de trabajo en sus respectivas especialidades o conocimientos en nuestra nación. Una sociedad de mejores oportunidades y calidad de vida, se erige, si contamos con los recursos humanos preparados y capacitados. El programa de becas nacionales e internacionales del Mescyt, es la mejor herramienta con que cuenta el país para preparar nuestros recursos humanos en la economía del conocimiento. El sector privado como el público debe captar esos valiosos recursos ofreciendo condiciones de trabajo bien remunerado y evitar la fuga de cerebros hacia el exterior. Esa es señores, la cruzada del Mescyt. Apoyémosla.
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