jueves, 22 de agosto de 2013

En el umbral de la estupidez


En  estos tiempos es corriente recibir mensajes que yo casi no entiendo, o que en principio me ponen a dudar sobre la ortografía de los “skrito los punto y como se fueron de biaje yo no c si to tavien o vapamal polk es algo nuevo...
lo k aci ablan zon lo jobenes k tiene 1 stilo sullo i no ay kien lo arejle...
tinen ade+  unos sinos k son señales curbas  kon ... halgo aci ): zon kosa k inconprendo arguna  beces  se le ba las mano pero no ay ninguna duda dk eyos son  los duenos de la beldad...
kuando se graduen d profesional haci yenaran lo kurikulun y ovtendra todo eyos granDes pueto en la aministracio puvica...
toi seguro k kuando ballan a un retoran a 1 junta d ra  to ceran bejetariano...
le cerbiran yerva y melasa ute k le kre k es fasil redatal aci kreo k m e + fasil acelo komo manda el idioma...”.
Ignoro si nos encaminamos hacia una nueva forma, si acaso nuestra forma de comunicarnos tendrá una convulsión tan poderosa que al tiempo que decimos adiós a los libros, a la escritura a mano, también mandamos de licencia la forma de comunicarnos; quizá por la forma que usamos nuestra lengua se haya hecho meritoria del ostracismo.
Pensando bien, de cualquier cosa mala sale una buena. Ojalá se simplifique el idioma y podamos usar c, s y z  como usa sola y borremos dos; y que la uve se pasee por el olvido y que la ka o la  qú se fusionen con el mismo valor fonético. “K se llo lo que ba a pasal peldonenme k eto se pega”.

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