Danilo Medina ha demostrado que además de sensible es un político terminado. Así lo demostró frente al irrespeto y la falta de consideración que fue objeto de parte de las agentes pagadas que pretendieron boicotear sus palabras en el acto de la Duodécima Conferencia Regional Sobre la Mujer de América Latina y el Caribe.
El Presidente de la República se mantuvo impávido hasta que las provocadoras se cansaron de berrear que eran haitianas. Levantaron bien en alto las pancartas que habían preparado con antelación para que las “oenegés” que las patrocinan se enteraran por la prensa que habían cumplido su misión, aunque parcialmente porque el mandatario logró llevar hasta el auditorio las preocupaciones de su administración en torno a la mujer.
Las agentes pagadas encontraron allí mismo el rechazo de otras mujeres que dijeron “dominicanas somos todas”. Ellas, las auténticas, defendieron al país de esta nueva agresión. Estas dominicanas de verdad, que no reciben dinero para decir lo que no son, pusieron en su sitio a las infiltradas que intentaron boicotear un evento de elevados fines.
Sin lugar a dudas que el tiro les salió por mal sitio. Las que pretendieron hacer una afrenta se quedaron con la cara larga. Sabemos que usarán en otros escenarios este intento de agravio para decir que las mujeres asistentes a la Conferencia demandaron la asignación obligatoria de la nacionalidad dominicana, a todo el que la reclame.
El asalto del escenario de la Conferencia Regional Sobre la Mujer sólo tenía un propósito. Subvertir el orden en busca de una mártir que sobredimensionara la acción del grupúsculo. Pero Danilo les cogió la seña. Él pasó por la UASD y allí hizo Tigueraje 011. Las dejó que se desgañitaran, sus espalderos fueron contenidos y siguió el evento.
Sin embargo, esta falta de respeto tiene varias lecturas. La primera es que advierte a los dominicanos cómo se está batiendo el cobre y a lo que son capaces de llegar estos agresores; que los nacionales se están uniendo, porque el repudio es masivo; que los provocadores intensifican la intensidad de sus acciones en busca de un antagonismo nada prometedor y que el tema se está viendo en su verdadera realidad, se comprueba que nos quieren obligar a ceder.
La agresión al Presidente fue contra la nación dominicana. Danilo la representa.
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