Si algo bueno tienen las chatarras públicas son las luces direccionales. Nunca las usan. Deben estar nuevas.
Todo lo demás es abuso y complicidad. Los carros del concho son una vetusta exhibición de cómo la tolerancia política doblega a los consumidores. En vez de ser un servicio público el transporte en automóviles se ha convertido en una extorsión multidireccional.
Los conductores, y las respectivas empresas comerciales que los cobijan bajo el seudónimo de sindicatos, hacen del negocio del transporte algo repulsivo. Es una de las pocas actividades de compra y venta donde el cliente es despreciado y maltratado.
Como partícipes de la circulación citadina son un peligro porque serpentean por las vías públicas sin temor a colisiones. El Seguro es un lujo que no se gastan. La pre condición para ser parte del negocio es tener tres abolladuras y todas de diferentes días. Se rechazan a los que tienen todas las luces en buenas condiciones. Eso habla mal de que los choferes están en olla.
Todas las leyes sobre la materia son burladas. Eso de la revisión para ver si están en condiciones de rodamiento fue descartado por las autoridades. Los sindicatos querían la inversión de las pruebas. Quieren un marbete que diga “chatarra en estudio de renovación”.
Ellos, los protagonistas de las riñas por el control de las rutas, requieren el aumento de las exoneraciones, no quieren pagar placas, combustibles ni renovación de licencias. Es más, no pagan ni las multas. Si es que un AMET atravesado se puso a perder el tiempo.
La última lindeza que distrae los espacios es la solicitud de reemplazo del parque de chatarras. Esto solo tiene un inconveniente, ellos quieren que sea una acción del Estado. Los dueños del país quieren carros nuevos pero que se los regalen los contribuyentes. Estamos boyantes de dinero. Tenemos que hacer otro Renove para que recompren esas chatarras en las que se invirtió dinero para que todo siguiera igual.
Los vehículos del Plan Renove fueron una gavilla. Unos pocos guisaron y todo siguió igual.
Las soluciones en materia de transporte deben ser colectivas, como el Metro. Como mucho llegar hasta la ineficiencia de Onatrate.
Alejen a Danilo este domingo, no vaya a ser cosa de que vaya a un sindicato y lo convenzan.
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