Es difícil que haya alguien estúpido que una y otra vez sea elegido para diputado o senador. Cuando el congresista de los Estados Unidos levanta la mano hay que ver, no la militancia política sino el apoyo económico que hay en su plataforma, según sea el patrocinio será el voto.
Por lo menos, esa es la receta de identificación que enuncia el comentarista político demócrata Bill Maher. Quizás sea válida para todos los países. Antes los congresistas dominicanos eran del partido del hombre del maletín. Pero éste ya fue desalojado de los pasillos congresuales. Usa Internet y transferencias bancarias.
El tema del congreso americano viene a teclado por la confrontación del presupuesto, Demócratas y Republicanos se muestran obtusos. Los partidarios de Barack Obama cierran las puertas del Senado cuando les llegan ofertas de clausurar el plan de reforma de salud aprobado en el 2010.
Los Republicanos pisan los callos de sus contrarios cuando limitan o frustran las operaciones del ‘Obama care’, que es como se conoce la reforma del programa de asistencia de salud. Los norteamericanos son encantados con el flash que retrata una situación y la eterniza como sonrisa Kodak a la felicidad fotográfica. El Obama care es un legado que afecta un gran espectro de la economía americana. Las compañías aseguradoras y médicas solo enseñan los dientes para gruñir, nada de sonrisa Colgate.
Siguiendo el trazado de Maher, diríamos que los Republicanos en contra del Obama care no son estúpidos que arriesgan un decrecimiento estratégico de los votos, en realidad defienden su curul. Si no hay patrocinio tampoco congresista. Es sencillo. Es más fácil que el dos más dos.
Los empresarios de seguros y medicinas no han tenido una buena gestión de los lobistas. Aparentemente, estos cabilderos han sido ineficaces para penetrar las filas Demócratas, O requieran de la asesoría del hombre de la laptop dominicano que tan bien operó para la Barrick Gold.
Obama en estos momentos enfrenta otro apagón gubernamental. Los Republicanos están jugando con duro. Ignoro por qué nadie ha hecho llegar hasta Obama la infalible solución a este conflicto. De antemano cuentan con las lavanderías de cerebros y Hollywood para fondear un barco vacío cerca de Irán. Lo demás es el conocido guión.
En política exterior uno para todos y todos para uno.
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