martes, 8 de octubre de 2013

Lo bueno de lo malo


Alfredo Freites
afreites.listin@gmail.com
El ingeniero Félix Bautista anuncia a tambor batiente que acudirá a los tribunales de Miami para que le limpien su apellido presuntamente salpicado del barro difamador.
Jaime Aristy Escuder, Andrés L. Mateo y José Alejandro Ayuso, en armónico trío de afinadas trompetas anuncian que aceptan el envite. No temen cualquesea el escenario.
Si los agravios manifiestos o atribuidos se hubieran desarrollado en otra época, el escenario hubiera sido el campo del honor con padrinos y armas a escoger.
Los que viven en los espacios muy iluminados por la fama saben que los ojos sociales brotan como luciérnagas. Hay sospecha de todo y por todo. Los funcionarios oficiales están obligados a vivir en casa de cristal aunque se las rompan. 
Esto es válido para el senador Bautista, los que están, fueron o vendrán. Quien se arrima a fondos públicos es sospechoso de truhán o de tonto. Qué pejiguera. 
Estas denuncias compiladas en un libro y llevado al público con fuegos de artificio, han logrado su cometido. El político peledeísta atrapó el  guante que le lanzaran. Acepta debatir en espacio cerrado pero con las armas que la sociedad moderna pone al alcance de los que pueden pagarla, que es el derecho.  
Acusar de corrupción o difamar es cosa corriente en estos tiempos. El vulgo, la gleba, la plebe, el popolo sacuden cotidianamente su hastío denostando a los de arriba. La masa se ampara en la densidad del murmullo. Pero, en el caso que nos ocupa no se puede partir de ligero. Los acusadores son intelectuales de reconocido talento y valer, por lo que la disputa podría mantener a la tribuna de pie. 
El acusado al parecer se cansó de ser la cabeza donde aterrizaban todos los cocotazos del aula.
Tenemos pocas experiencias en juicios por difamación, porque se hace mucha bulla y luego todo queda en aguas de borra. Quizá ahora haya diferencias. Los acusadores son adversarios políticos con claridad en lo que persiguen y es sentar en el banquillo a Félix Bautista. Una ventaja para ambas partes es que el juicio será en Estados Unidos. No se alegará ni ejercerán presiones. Se rascarán con las uñas de las pruebas.
El tema es desagradable, pero es bueno que sea en el ámbito de la ley.

No hay comentarios:

Publicar un comentario