Alzada en su balaustrada del altozano de Pro Industria, en la explanada de la Plaza de la Bandera, Alexandra Izquierdo oteó el futuro financiero nacional y exhortó a aprovechar las bondades de Petrocaribe para acumular un proyecto de zona franca industrial que podría ayudar al desarrollo del sector y contribuir al pago de las deudas por las facilidades que se derivan del acuerdo petrolero del mismo nombre.
Yo estaba muy lejos cuando lo dijo, pero eso fue lo que escuché. Ella sabe lo que dice y cuando no lo dice hay que saber lo que está diciendo. Ella es política de duro ejercicio y profesional de los seguros. En su negocio lo más seguro es la prevención.
Petrocaribe es una gran facilidad creada por Hugo Chávez, pero no es un regalo. Lo parece por lo blando que es el préstamo, pero es un empréstito y tarde o temprano habrá que abonarle o saldarlo.
Quizás haya cambiado la práctica del uso de los recursos insertos en el préstamo, pero los venezolanos no estaban a gusto con los estilos del gobierno dominicano. Querían los chavistas más acento social y no un calzo para las operaciones financieras oficiales. Pero se quejaban con la boca callada. Como quiera, la situación de cerco y aislamiento que se trazó contra Chávez fue en parte eludida por su política exterior. Al que no puso de su lado, lo calló con un bobo de apoyo.
Los gobernantes dominicanos dejan pasar una magnífica oportunidad para construir una relación comercial con los rubros agrícolas que ahora podrían descontar pagarés y ayudar al desarrollo agrícola. Se dice que ahora son más los que comen en Venezuela. Nuevas fuentes para los productores agrícolas locales.
Independientemente de cuál sea el curso de la Patria de Bolívar, si prende o no el quimérico socialismo tropical, que balbucea populismo sin un líder que imante las fuerzas de apoyo, al margen de que la oposición política deje de dar traspiés de lobato, ese préstamo habrá que pagarlo. Es de largo plazo, lo sabemos, también reconocemos que es un préstamo doble, porque además de sus bajos intereses a tan largo tiempo tiene involucrada la deuda de gratitud.
Esto debe pensarlo el gobierno. No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague.
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