jueves, 31 de octubre de 2013

Desacuerdo con lo que apoyo


Alfredo Freites
afreites.listin@gmail.com
Los ciudadanos de la zona Este de la provincia Santo Domingo alegan que están agobiados por la situación del transporte público. Para que todo el mundo lo sepa  hicieron una manifestación frente al Palacio Nacional. Lo único que piden es que les llegue un ramalazo del Metro. Poca cosa si vamos a ver. Casi nada comparado con el Plan Renove.
Esta declaración física no estuvo exenta de folclorismo. Las Juntas de Vecinos de Katanga, no de África sino de Los Mina, para hacerse notar se artillaron con los tereques de estilo: tambores, trompetas, redoblantes y jovencitas bailando como un ballet con bastones. Un jolgorio con todas las de la ley.
Los peticionarios no eran muchos. Alguien, que siempre está donde no lo llaman, asegura que eran varios centenares y que llegaban  desde la  avenida 27 de Febrero hasta la calle Doctor Delgado. Estuvieron desde las 10 de la mañana hasta el mediodía. Supuestamente seguirían con su peregrinación hasta el mismo Metro.
De entrada debo decir que estoy de acuerdo con la petición. Estoy en desacuerdo con el método. Es un lío el que me armo porque estoy en desacuerdo con lo que apoyo. Que estoy rechazando un reclamo correcto porque lo hacen alterando el orden público. Es una contradicción entre lo justo y lo formal. Todos los ciudadanos tienen derecho a manifestarse. Esto no lo saben algunos policías que están prestos a acatar una orden perentoria.
En mi interior late la rebeldía. ¡Ah! Aquellos tiempos  de correteos en Ciudad Nueva y la UASD. Lucha contra los gorilas trujillo-balagueristas. Pero los tiempos son otros y la democracia abre las ventanas para que los reclamos lleguen hasta los oídos sordos.
Tengo el pálpito de que los peticionarios tuvieron su ayudita política. Eso de los redoblantes tiene un tufillo perredeísta; también  los oficialistas apoyan la moción. Aunque fuera  para el pasaje apareció algo. El transporte  será escaso pero así montados llegaron a la cita.
Danilo Medina se enteró  por la bulla. Llamó a Rodríguez de Marchena y le dijo: “Prepara una declaración, dí que estoy de acuerdo. Que ya basta de olvidos y de repartir los fondos públicos a manos indebidas”. El vocero le respondió: “Es que ahora usted es el Presidente”.
Creo que dijo, “no dije nada”.

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