Al ver la foto de Manuel Rocha, presidente de Barrick Pueblo Viejo, junto a Danilo Medina, presidente de la República, un salto al pasado me dio la mente. En 1983 Rocha era agregado político de la embajada de Estados Unidos. Danilo miembro de un partido “marxista-boschista” muy cercano a Cuba.
En esos años seguro que Rocha se ocupaba más en el tejido de la red política que en ese momento estaba sacudida por las confrontaciones del presidente Salvador Jorge Blanco (que tenía de aliado a José Peña Gómez) y el presidente del Senado, Jacobo Majluta, que era aspirante presidencial del PRD. El PLD no era preocupación para la Embajada.
Lo importante para Estados Unidos era el curso electoral. El PRD no era un aliado y sus luchas internas apuntaban a su desangramiento. Jorge Blanco (JB) y Peña temían a Majluta, ampliamente favorito. Si ganaba y hacía buen gobierno seguiría a caballo; si perdía, tampoco Peña sería presidente por la imagen que dejaría.
En ese contexto Rocha se movía. Es casi seguro que sus informes hicieran notar que Peña era un aliado accidental porque favorecía más el retorno del otro JB, Joaquín Balaguer. Los jorgeblanquistas pensaban que el achacoso líder reformista no duraría mucho en el poder con su política represiva. Sin contar bien los votos Balaguer ganó en 1986 y varió su forma de actuar de tal forma que Peña lo bautizó como Padre de la Democracia. Duró otros diez años. Metió al otro JB en la cárcel por corrupción y le tocó sepultar a Peña Gómez.
Entre tanto, Rocha salió del país dejándome, sin querer, dos regalos: la verdadera política exterior y la importancia del FMI. Extrañé su ausencia. Como diplomático era eficiente y cálido. Yo formaba parte del equipo de Majluta y tuve contactos con Rocha quien tuvo una exitosa vida diplomática: fue funcionario político-militar en Honduras, oficial Principal de la Sección de Intereses de EEUU en Cuba, director de Asuntos Interamericanos en el Consejo de Seguridad Nacional, jefe de Misión Adjunto en Santo Domingo, consejero político en México, jefe de Misión en Argentina y embajador en Bolivia.
Esos momentos corrieron como película al ver la foto. Uno reforzando el imperio, el otro queriendo derribarlo. Era 1983. Rocha y Danilo ahora están del mismo lado.
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