lunes, 16 de septiembre de 2013

Exnuncio a juicio


Alfredo Freites
afreites.listin@gmail.com
El supuesto abusador de niños enmascarado como sacerdote, Józef Wesolowski, ha sido puesto en el centro del blanco por El Vaticano. El Papa Francisco ha hecho saber que no lo protegerá si la justicia dominicana decide encauzarlo. Esto significa que su sotana no impedirá un juicio. La gestión del cardenal López Rodriguez, quien visitó al prelado en Roma, tuvo sus efectos.
El posible pederasta Wesolowski, depredador sexual que intentó manchar la iglesia Católica dominicana, ha sido denunciado valientemente por los afectados. También la fiscalía afirma que le dará curso al presente caso.
El sacerdote católico retirado del país de manera abrupta tras el reclamo del Cardenal está bajo el control del Vaticano que ha ordenado una investigación en su demarcación. López Rodríguez, quien destaca por su claridad y vigorosa expresión cuando enjuicia, pidió todo el peso de la ley para él, si es hallado culpable, y para otros católicos implicados en acciones que riñan con la ley y la dignidad humana. Dijo que el exnuncio será visto por un tribunal de abuso de menores que está en la Santa Sede.
Las autoridades judiciales y eclesiásticas estaban enteradas de las acciones de Wesolowski, sin embargo la sonoridad del escándalo le puso sordina a las indagatorias. 
Un diplomático pederasta es un tema; que sea sacerdote es otro, pero que este religioso tenga la representación del Papa, que el decano de los diplomáticos sea protagonista de estos abusos, hiela la sangre de cualquier fiscal.
La fiscalía asegura que durante cinco años el ex funcionario del Vaticano cazaba en los barrios marginados como tiburón en aguas favorables. Hay testimonios de padres que confirman los  abusos.
Es difícil imaginar que un sacerdote elevado a la condición de diplomático fuera capaz de tales desvaríos. Tal vez  se creyó protegido por la anterior discreción en el manejo de esos abusos, que a veces eran de complicidad. No advirtió el cambio de brisa vaticana. Fue ciego ante la figura de López Rodríguez que no se asusta ante el diablo.
El acusado de pederasta es polaco y no existe convenio de extradición con El Vaticano, pero ese gobierno era su empleador y tendría que dar la cara. 
Se puede dar curso al juicio, y si es culpable, condenarlo en contumacia. La Interpol actuará.

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