El establecimiento del Internet como autopista de la comunicación ha ampliado el intercambio de opiniones y el acceso al conocimiento y la información. En gran medida va dejando de lado a los intermediarios y facilita que surjan otros diarios, o que los periódicos clásicos se expresen digitalmente. Entiendo que la libertad es una de las preseas humanas que nos ganamos con el solo hecho de nacer. Ha sido esta una de mis inquietudes desde niño. Como joven y adulto he reclamado este derecho. Eso mismo me lleva a demandar que el ejercicio de la libertad sea responsable.
Todos los seres tenemos derecho a nuestra vida privada. El honor es sagrado. Nadie debe tomarse el derecho de vulnerarlo amparado en el uso de la tan de moda red social. Me asquea cada vez que leo los cobardes pasquines encubiertos en sátira o plagio que sirven de mampara para acosar personas o instituciones.
Uno de estos días me tropecé con una información en un periódico digital que publicaba algo común de la vida política. Sin embargo los comentaristas hacían un triste, rastrero y miserable destino de esa facilidad técnica.
Los lectores, en vez de aportar, enriquecer o verter opiniones contrarias al texto usaban un lenguaje soez y barriobajero. Que conste que no soy purista del idioma, pero molesta que en nombre de la libertad de expresión se agreda la moral de personas que no pueden defenderla como ciudadanos. Los agresores se amparan en el anonimato o seudónimos.
Los periodistas exigimos el respeto a la libertad de expresión, sobre todo de las autoridades oficiales que son los más inclinados a conculcarlas. Muchas vidas se han perdido en estos reclamos. Atropellos incontables registra la vida diaria. El reclamo de respeto es válido con los escritores en los medios digitales.
Es bueno que crezca el número de firmas que opinan en torno a todas las informaciones. Quien tenga una idea u opinión en favor o en contra de algo lo diga. Recibo opiniones de lectores que me refuerzan. Los críticos dan puntos de vistas que enriquecen. Agradezco que siempre ha sido dentro del marco legal.
Los periódicos digitales deben exigir buenas normas. Todos tenemos derecho a opinar pero deben existir filtros de exigencia legales y buenas costumbres.
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