martes, 10 de septiembre de 2013

De militar a político


Alfredo Freites 
Como un lector cualquiera leí los ascensos y pensiones en los cuerpos armados y la Policía. Una acción histórica que se absorbe desde los medios de comunicación como si estuviera lloviendo. Ni frío ni calor, aparentemente, todo normal en apariencia. La verdad es que el fueguito del disgusto lo lleva cada destituido. A nadie le gusta que lo licencien. Si no están en el line-up prefieren estar aunque sea  en el banco del dogout.  El que está en la pista de baile es quien baila.
Leí que “el pasado sábado el jefe de Estado dispuso el retiro de 39 generales y 259 coroneles,  los cuales a su vez fueron pensionadosÖ El Poder Ejecutivo ascendió ayer a 7,890 miembros del Ejército Nacional, la Marina de Guerra, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional. Los ascensos fueron dispuestos por el presidente Danilo Medina, bajo el cumplimiento estricto de lo que establecen las leyes orgánicas de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional”.
Si hubiéramos leído unos años atrás el retiro a 39 generales de un sopetón, no saldríamos de las casas, pondríamos  doble cerrojo y una tranca para asegurar las puertas y estaríamos pegados a la radio en espera de la revolución.
Pero nada. No pasó nada. Más fría no pudo ser la respuesta. Este público me tiene desencantado. Ha perdido su capacidad de asombro,  ¿o ha perdido el miedo?
Es cierto que de estas cesantías se habló antes. Se remachó que por la nueva legislación había que reducir el generalato y  poner en retiro muchos estrellados, pero una cosa es chismearlas otra es  verlas ejecutar.
También hay que subrayar que retiraron  a 259 coroneles. ¡Madre mía, cuantos oficiales a los que faltó el toque de  la varita mágica  presidencial que transforma las charreteras!
El jefe de la Policía fungió de intérprete de las medidas del presidente Medina y dijo que  los ascensos  en esa institución fueron realizados en base al escalafón y apegados a las normas, tras indicar que primero fueron puestos en retiro altos oficiales por antigüedad en el servicio. Entre los periodistas se habla de más militares que pasarán a vestir de civil. 
A los partidos de oposición le crecerá la  matrícula, y hasta  activistas con ínfulas presidenciales. Quizá hasta salga uno que otro partidito nuevo, como dice el licenciado Martínez Brito. 

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