En estos días he leído artículos periodísticos de viejos amigos conocedores de los temas políticos. Coinciden en que en las maniobras que se desarrollan en torno al Partido Revolucionario Dominicano pretenden jubilar a Hipólito Mejía.
No es que dude de tales intentos y que en esos manejos estén involucrados supuestos aliados que lo ven ahora como obstáculo para elaborar una fórmula electoral para el 2016 en el PRD. Es factible que sectores de poder que desean fuera del gobierno al Partido de la Liberación Dominicana puedan coincidir en la necesidad de poner a un lado al ex presidente Mejía.
Hasta es posible que Luis Abinader quiera su herencia en vida o que Carolina Mejía sea vista como pieza clave para soldar la unidad siendo ella parte de la mutual perredeista.
En política hay un mundo de posibilidades.
Aún con José Francisco Peña Gómez en vida, Mejía destacaba como aspirante presidencial. Eso no es un pecado. Quien se sienta ofendido que no lo siga, pero él continúa lanzando su oferta. Se le podría acusar de cualquier calumnia pero nadie puede ocultar que el Guapo de Gurabo tiene su encanto. Muchas personas le siguen. Gustan de su sinceridad sin llave de paso.
Esa devoción, mucha o poca, que concita el dirigente político lo elevó a la presidencia del país y ha sido candidato varias veces y seguirá a caballo.
Se podría estar de acuerdo con que el actual no es su momento o que su forma de hacer política no lo retornará de nuevo al poder. Hay puntos de vista para todo, y todos tenemos opiniones que muchas veces se alejan de la realidad.
Estoy totalmente convencido de que Hipólito no requiere de nada para estar presente en la opinión pública. El en sí mismo es una noticia ambulante. Su presencia en los medios informativos se debe a que tiene experiencia de estado y manifiesta sus ideas como un chubasco de verano.
Nada ni nadie podrá jubilar a Hipólito. Ni siquiera él mismo. Hipólito tiene un impulso juvenil y una incontinencia verbal que nada aplaca. Quizá la causa de su vigencia sea su mismo mal. También es una opinión. Pero sigue presente.
El líder del nati muerto PACO (Partidos Aliados en Convergencia) sin controlar al PRD está delante de muchos políticos que lo miran por encima del hombro. Mientras esté lúcido, nadie lo jubila.
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